De vuelta a las aulas: ¡no podría estar más feliz!

¡Hola! Hoy quiero contarte sobre mi regreso a las clases de español presenciales, por supuesto, en AIL Madrid.

Ya sabes que soy una enamorada de Madrid. Así que cuando la desescalada comenzó, mi entusiasmo por volver a caminar y disfrutar de la ciudad fue inmenso. Pero además, lo que más estoy disfrutando ahora, es haber vuelto a mis clases de español presenciales. ¡Así que te contaré un poco sobre mi experiencia estudiando en la Nueva Normalidad!  Espero que mi historia te ayude y te animes a volver a las aulas.

En las últimas semanas, la escuela AIL Madrid se ha preparado para que la reapertura de las clases presenciales se diera en un marco de absoluta seguridad, higiene, y confianza. Y realmente, puedo asegurarte que así es como me siento estando de regreso en las aulas de AIL. Se han implementado medidas especiales, y, realmente, es impresionante ver como todos los que venimos a la escuela estamos atentos a cumplirlas.

 

¿Cómo mantuve mi aprendizaje durante el confinamiento?

Durante el confinamiento, estuve tomando mis clases en el aula virtual de AIL Madrid. Esto fue una gran ayuda para pasar la cuarentena, y los profesores se ocuparon de darnos clases dinámicas y divertidas. Los recursos del aula virtual me parecieron interactivos. Esto provocó que las clases se sintieran tan enérgicas como las presenciales. No podría estar mas orgullosa de haber tomado esa decision, ya que fue la mejor forma de aprovechar el confinamiento, sin perder mi entrenamiento para dominar el español.

 

La propuesta de regresar a las aulas…

Finalmente, cuando el gobierno de España dio luz verde para que la desescalada en Madrid avanzara y empezáramos a recuperar los espacios públicos en la rutina, la escuela anunció el regreso de las clases presenciales. Al principio, cuando llegó la propuesta de volver a las aulas, dudé un poco. No sabía con qué me iba a encontrar. Tanto tiempo encerrada me hacía preguntarme sobre cómo me desenvolvería de vuelta en un grupo.  Sin embargo, la escuela me sorprendió gratamente. Puedo asegurarte que la tranquilidad que siento aquí, es inmensa. Sin dudas, el equipo se ha capacitado para protegernos. No podría estar más agradecida con todos ellos.

 

Mi regreso a las clases presenciales:

Para empezar, el primer día que volví, al ingresar al centro, me puse gel desinfectante en las manos. Este gel esta dispuesto en recepción, junto con un montón de carteles que te recuerdan las medidas a cumplir: distancia social, lavado de manos, uso de mascarillas (actualización: a partir de la nueva normativa, el uso de mascarillas es obligatorio dentro y fuera de las aulas), etc.  Luego, me acerqué a la recepción y me detuve respetando la distancia de seguridad, al observar una cinta en el suelo que me indicaba a donde pararme. En seguida, me tomaron la temperatura, y al verificar que estaba bien, me indicaron en qué aula era mi clase.  Algo de esto que cuento, se refleja en este vídeo:

 

 

Tan solo entrar, el panorama fue algo nuevo: había muchas menos mesas y sillas que lo habitual, y las que quedaban, estaban separadas con la distancia de seguridad requerida. También, noté que en la mesa del profesor, había gel desinfectante para poder usarse en clase.

Por cierto, en las pausas, y también antes y después de cada clase, he visto a distintas personas del equipo de la escuela entrando a aulas, baños, y zona de snacks, con guantes en sus manos y productos de limpieza especiales. ¡Desinfectan puertas y zonas sensibles de ser tocadas en forma regular! El compromiso con las medidas de seguridad no deja de destacar.

 

Reencuentros que emocionan

Sin dudas, lo mejor de haber regresado, fue volver a ver a mis compañeros en persona. Aunque no podemos abrazarnos, la calidez de compartir un espacio juntos es una ventaja enorme. Poder practicar un idioma a través de la conversación, es algo que disfruto mucho. Creo que es la forma en que mejor se asienta en mi cabeza. De alguna manera, al hablar, siento que naturalizo e incorporo la nueva lengua. Si bien en las clases virtuales las conversaciones también existían, creo que la comunicación «cara a cara» da una sensación más real y fluida para aprovechar cuando se conversa. Además, el contacto humano, aunque respetando las distancias requeridas, es algo que extrañaba mucho.

Además, estoy asombrada por la actitud de todos. Tanto entre mis compañeros como con el equipo de AIL, se ha formado una gran familia en la que nos cuidamos en todo momento. Todos somos muy conscientes de las medidas que deben cumplirse: por ejemplo, cuando nos vamos a la pausa, nos ponemos las mascarillas aunque sea solo para ir a comprar un café o a relajarnos a alguno de los sofás de la zona de descanso. ¡Y nos recordamos los unos a otros lavarnos las manos!

Las clases presenciales son estimulantes y seguras:

Si aún no te he convencido, te invito a conocer a mi compañero Mark, de Londres, el cual ha regresado conmigo a las clases presenciales y cuenta lo que significan para él… ¡Nuestras opiniones son prácticamente iguales! En esta breve entrevista, Mark resume muy bien todo lo que te estoy contando sobre mi regreso. Me alegra saber que compartimos las mismas sensaciones.

 

 

Para concluir, lo que quiero es poder transmitirte la tranquilidad necesaria para que regreses a las aulas. Si estás pensando en estudiar español en Madrid, pero aún no te animas a regresar a las clases presenciales, espero haberte convencido de que lo hagas. En AIL estarás protegido, siempre tendrás alguien del equipo con quien contar, y la filosofía grupal de cuidados se luce en todo momento.  En lo personal, estar aquí es una de las experiencias más valiosas de mi vida. No solo por aprender el idioma, sino por lo que implica sumergirme en una cultura nueva, en un ambiente estimulante y conociendo personas interesantes.

¡Anímate! No te vas a arrepentir.

 

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